lunes, 7 de noviembre de 2011

CUIDADOS DE LA PIEL SENSIBLE

Los cambios de estación son una época difícil para todas aquellas personas que tienen problemas como enrojecimiento de la piel, alergias, descamación, etc. Para evitarlos, podéis seguir estos consejos.
1-¿PIEL SENSIBLE O ALÉRGICA? La piel sensible o intolerante es aquella que se irrita con facilidad como consecuencia de agresiones como la sequedad ambiental, el sol, algunos cosméticos, etc. Los síntomas más habituales son la descamación, rojeces y sensación de tirantez. Cuando se trata de piel alérgica, los síntomas suelen ser más acusados (aparición de ampollas, inflamación, escozor, granitos con pus, etc) y siempre reacciona ante los mismos agentes, como la ingestión de determinados alimentos, la acción de ciertas plantas, los perfumes y colorantes de algunos productos, etc. En la mayoría de ocasiones, es difícil saber si se trata de un caso o del otro, por lo que lo mejor es acudir a un dermatólogo.
2-CUIDADOS BÁSICOS: Es imprescindible utilizar cosméticos hipoalergénicos y con una formulación lo más sencilla posible, sin sustancias añadidas (especialmente perfumes) que puedan alterar todavía más la piel. Tampoco te convienen los productos con ácidos o retinol.
-Limpieza: Lo mejor es utilizar una leche limpiadora o aceite y prescindir del tónico. Es mejor que lo sustituyas por productos naturales como el agua termal o el agua de rosas. También dan muy buenos resultados los jabones de glicerina o aceite de oliva. En cuanto a los exfoliantes, es mejor aplicarlos cada tres o cuatro semanas y usar productos lo menos agresivos posible (de textura suave y sin partículas de arrastre).
-Hidratación: Opta por cremas con ingredientes de origen natural. Si tu piel es muy delicada, los bálsamos, por su extrema suavidad, pueden ser la solución. Los vaporizadores con agua termal resultan ideales para calmar el cutis en cualquier momento y de forma instantánea. No hay que olvidar, además, que el sol es una de las principales agresiones para este tipo de piel. Una hidratante de día con filtro solar es la mejor protección en esta época del año.
3-DIETA RICA EN VITAMINAS: La piel está muy ligada con la salud del organismo. Para evitar reacciones cutáneas, es necesario tener en cuenta tu alimentación.
-Vitaminas: Los alimentos ricos en Vitamina A (melón, zanahoria, melocotón, calabaza...) evitan que la piel sufra irritaciones. Aquellos que contienen Vitamina E (frutos secos, aceite de oliva, aguacate...) la ayudan a protegerse de las agresiones del exterior. La vitamina C (cítricos, tomate, pimiento...) tiene acción antiinflamatoria. Si tienes rojeces, confía en la vitamina K (cebolla, cereales integrales...).
-A evitar: Reduce el consumo de café, comidas picantes, bebidas muy calientes y alcohol, ya que son sustancias que aumentan la vasodilatación y favorecen la aparición de rojeces.
4-CUPEROSIS, CUANDO HAY ROJECES: Es un problema típico de la Primavera. Los cambios bruscos de temperatura provocan la dilatación superficial de los vasos sanguíneos, causando la aparición de las temidas venitas rojas.
-Cosméticos: En el mercado encontrarás productos específicos para este problema. Se trata de cremas antirojeces que descongestionan la piel y la protegen de las agresiones, tanto externas (sol, calor...) como internas (debilidad de los vasos sanguíneos, sensibilidad extrema...).
-Láser: Cuando las rojeces no desaparecen, la única solución es someterse a un tratamiento con láser de luz pulsada (IPL).
5-BUENAS IDEAS:
-Maquillaje: Para prevenir reacciones, utiliza productos hipoalergénicos. Las bases de maquillaje minerales resultan ideales por su suavidad. También encontrarás bases tratantes que, además, de darte color, protegn y calman el cutis. El maquillaje en polvo es el que menos reacciones alérgicas suele causar. Para atenuar las rojeces en caso de la cuperosis, utiliza bases correctoras de color verde.
-Aguas calcáreas: En algunas localidades, el agua de grifo es tan dura (excesivamente rica en cal) que irrita las pieles sensibles. Evítalo utilizando agua mineral.
-Productos naturales: Infusiones de plantas como las de té verde, manzanilla o hamamelis ayudan a calmar la piel. Si la irritación es muy molesta, utiliza una crema de aloe vera o de caléndula.